La salud del bebé comienza a cuidarse incluso antes del embarazo. Una alimentación equilibrada y la incorporación de ciertos nutrientes esenciales pueden contribuir a reducir el riesgo de algunas condiciones congénitas. Entre ellos destaca el ácido fólico, una vitamina del complejo B que participa en la formación temprana del sistema nervioso del bebé.
El papel del ácido fólico
Durante las primeras semanas de gestación se forma el tubo neural, estructura que posteriormente dará origen al cerebro y a la médula espinal. Si este proceso no ocurre de manera adecuada, pueden presentarse defectos del tubo neural como la espina bífida. Por esta razón, diferentes organizaciones de salud recomiendan que las mujeres en edad reproductiva consuman ácido fólico de forma regular.
Alimentos que lo contienen
El ácido fólico puede obtenerse a través de la alimentación diaria. Algunos alimentos que lo aportan naturalmente son las verduras de hoja verde, las legumbres, los cítricos y ciertos cereales fortificados. Mantener una dieta variada y equilibrada ayuda a asegurar la ingesta de esta y otras vitaminas importantes para el organismo.
Información y prevención
La difusión de información confiable sobre nutrición y salud reproductiva es una herramienta clave para la prevención. Promover hábitos saludables, fomentar los controles médicos y brindar orientación a las familias contribuye a reducir la incidencia de defectos congénitos y a fortalecer el cuidado de la salud desde las primeras etapas de la vida.
